Violento atentado contra directivos de la cárcel de Rivera, Huila
Atentado armado en el sur del Huila dejó herido al subdirector de una cárcel y a un niño de 11 años.

Ejército e INPEC activaron operativos y una investigación para capturar a los responsables.
Colprensa/Catalina.Olaya
Hace pocos minutos se registró un atentado contra el director Edgar Enrique Rodríguez y el subdirector, coronel (r) Renato Solano Osorio, quienes se movilizaban en un vehículo particular por el sur del Huila, cerca de Neiva, cuando fueron interceptados por hombres armados que les dispararon sin mediar palabra.
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El ataque dejó dos personas heridas: el subdirector del centro penitenciario y un menor de 11 años, hijo del director, quien también se encontraba en el automotor. Ambos fueron trasladados de urgencia a un centro asistencial y, según los primeros reportes, se encuentran fuera de peligro, aunque permanecen bajo observación médica.
El director de la cárcel resultó ileso; sin embargo, el hecho ha generado profunda preocupación entre las autoridades y la comunidad, debido a la gravedad del ataque y a las implicaciones en materia de seguridad para los funcionarios del sistema penitenciario y sus familias.
Tras el atentado, la Policía Nacional, el Ejército y el INPEC activaron un operativo especial en la zona para asegurar el área, recopilar información y dar con los responsables. De igual forma, se pusieron en marcha los protocolos judiciales de investigación para esclarecer los móviles del hecho.
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Las autoridades revisan cámaras de seguridad, entrevistan testigos y analizan antecedentes recientes para determinar si existían amenazas previas contra los funcionarios atacados o si hubo otros factores que expliquen el ataque. Asimismo, se anunció que se ofrecerá una recompensa por información que permita avanzar en la investigación.
Este hecho se suma a una serie de incidentes violentos contra funcionarios del sistema penitenciario en el país, lo que ha encendido las alarmas sobre la necesidad de reforzar las medidas de protección y seguridad para quienes laboran en centros de reclusión, especialmente en regiones con persistentes dinámicas de violencia y criminalidad.













