Alianza regional busca contener el brote de fiebre amarilla en Colombia

Autoridades sanitarias de Bogotá, Tolima y Cundinamarca fortalecen la respuesta epidemiológica frente al brote de fiebre amarilla en esta zona.

Alianza regional busca contener el brote de fiebre amarilla en Colombia

Esta alianza busca frenar el brote de fiebre amarilla a través de vigilancia y vacunación.

Colprensa/Cristian Bayona

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Ante el avance del brote de fiebre amarilla en el centro del país, las autoridades sanitarias de Bogotá, Tolima y Cundinamarca decidieron unir capacidades técnicas, científicas y operativas para enfrentar una amenaza que sigue generando alertas epidemiológicas. La articulación se concretó a través de una mesa interinstitucional que busca responder de manera coordinada a una transmisión que ha mostrado comportamientos cada vez más complejos.

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La iniciativa se origina en la situación crítica que atraviesa el Tolima, departamento que actualmente concentra el mayor número de casos reportados en Colombia y que ha sido identificado como el principal foco del brote. A partir de ese escenario, se activó un trabajo conjunto que reconoce que la movilidad de personas, el turismo y las dinámicas comerciales hacen que ninguna región esté aislada del riesgo.

El secretario distrital de Salud de Bogotá, Gerson Bermont, advirtió que la capital debe mantener una vigilancia permanente debido al flujo constante de viajeros desde y hacia zonas con circulación del virus. Según explicó, esta conectividad convierte a Bogotá en un punto estratégico dentro de cualquier estrategia de contención.

¿Cuál ha sido la vigilancia científica frente al brote de fiebre amarilla?

Más allá de la vacunación, que sigue siendo la principal barrera de protección, las autoridades coincidieron en que el brote de fiebre amarilla presenta retos que requieren una mirada científica más profunda. Por esa razón, uno de los acuerdos centrales de la mesa regional fue fortalecer la investigación genómica y entomovirológica.

Este tipo de estudios permitirá entender cómo está evolucionando el virus dentro de su ciclo selvático y cómo circula tanto en humanos como en reservorios animales. En particular, se busca analizar el papel de los primates y de los mosquitos vectores, elementos clave para anticipar nuevos focos de transmisión.

“Vamos a apoyar la investigación en las regiones endémicas para entender qué está pasando con los primates y los vectores. La vacunación es vital, pero no es suficiente si no comprendemos la dinámica viral actual”, señaló Bermont durante el encuentro.

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Seguimiento ambiental como alerta temprana

Desde el Tolima, la secretaria de Salud Katherine Rengifo resaltó la importancia de este respaldo técnico, al considerar que permitirá reforzar el monitoreo de las epizootias, es decir, la muerte de monos en áreas boscosas. Este fenómeno es considerado una de las señales de alerta más tempranas para anticipar riesgos en humanos.

El seguimiento a estas poblaciones animales es una herramienta clave para detectar la presencia del virus antes de que se traduzca en nuevos casos, lo que mejora la capacidad de respuesta de las autoridades sanitarias.

¿Cuáles son las recomendaciones para quienes viajan a zonas de riesgo??

La cercanía geográfica entre Bogotá, Tolima y Cundinamarca, sumada al constante desplazamiento de personas, llevó a las autoridades a emitir un llamado a la ciudadanía. La recomendación es clara: quienes tengan previsto viajar a zonas rurales o selváticas de estos departamentos deben vacunarse contra la fiebre amarilla con al menos 30 días de anticipación.

Ese tiempo es necesario para que el organismo desarrolle una protección superior al 98 %, lo que reduce de forma significativa la posibilidad de contagio y complicaciones graves.

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¿Cuál ha sido la respuesta institucional ante esta problemática?

La estrategia regional no se limita únicamente a hospitales y secretarías de salud. El plan acordado incluye una articulación con el Ministerio de Salud, el Ministerio de Ambiente y las Corporaciones Autónomas Regionales (CAR), bajo el reconocimiento de que la fiebre amarilla es un problema donde confluyen factores climáticos, ecológicos y sanitarios.

Como parte de esta alianza, Bogotá puso a disposición su capacidad técnica y sus laboratorios para apoyar a los departamentos vecinos. La apuesta es avanzar hacia una respuesta integrada que no solo permita contener el brote actual, sino también sentar las bases de un modelo sostenible de control de esta enfermedad en Colombia.

Con esta coordinación regional, las autoridades esperan fortalecer la prevención, mejorar la detección temprana y reducir el impacto del brote de fiebre amarilla, en un momento en el que la vigilancia y la ciencia se convierten en aliados clave de la salud pública.

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