Cuatro personas heridas por explosión de minas antipersona en el Catatumbo
Una madre y dos niños figuran entre los heridos por minas antipersona en el Catatumbo, una región golpeada por el conflicto armado.

Una familia campesina de Tibú fue trasladada a un centro médico tras resultar afectada por explosivos en una zona rural del Catatumbo.
Colprensa/Ejército Nacional
Los recientes casos de heridos por minas antipersona en el Catatumbo vuelven a poner en evidencia el impacto humanitario que enfrenta la población civil en esta región del nororiente colombiano. En menos de dos días, cuatro personas, entre ellas una madre y dos niños, resultaron lesionadas tras la activación de artefactos explosivos en zonas rurales del municipio de Tibú, en Norte de Santander.
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Los hechos ocurrieron en las veredas Miramonte y Orú 7, donde campesinos transitaban o realizaban actividades cotidianas cuando se encontraron con campos minados instalados por grupos armados ilegales. Dos de los afectados son adultos y dos son menores de edad, una situación que incrementa la preocupación de las comunidades por la persistente amenaza de estos artefactos en caminos y terrenos productivos.
Una familia alcanzada por minas en zona escolar
El primer incidente se registró el jueves en el sector de Miramonte, corregimiento de Pachelli, cuando una mujer y dos de sus hijos se dirigían a una reunión escolar. Durante el trayecto, activaron una mina antipersonal que les causó graves heridas en las extremidades. La madre fue identificada como María Aleyda Guerrero, de 40 años, quien junto a sus hijos, un niño y una niña, fue trasladada de urgencia a un centro médico en la capital departamental.
Las autoridades médicas confirmaron que los tres presentan lesiones de consideración y permanecen bajo atención especializada. Este hecho provocó un pronunciamiento del Ministerio de Educación, que rechazó lo ocurrido y pidió que las comunidades educativas no sean involucradas en el conflicto armado.
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¿Cuál fue el pronunciamiento oficial por los heridos por minas antipersona en el Catatumbo?
A través de un comunicado, la cartera de Educación expresó su rechazo a la utilización de minas antipersona en zonas habitadas por población civil. “Los caminos a la escuela deben ser seguros y los sueños de los niños no pueden ser truncados por la violencia”, indicó la entidad, al referirse al caso de Tibú.
El mensaje también reiteró el llamado a los actores armados para que respeten a las comunidades campesinas y a los menores de edad, quienes siguen siendo los más vulnerables en medio de la confrontación.
Otro campesino afectado mientras trabajaba su tierra
El segundo caso ocurrió en la vereda Orú 7, también en Tibú. Allí, Yeison Paredes Guerrero, de 32 años, sufrió la amputación de una de sus piernas luego de que una mina explotara mientras realizaba labores agrícolas. El hombre fue evacuado a un hospital de mayor complejidad, donde recibe atención especializada.
Ambos hechos reflejan el riesgo constante que enfrentan los habitantes rurales, quienes se ven expuestos a estos explosivos incluso en actividades tan básicas como ir al colegio o trabajar en sus fincas.
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Un territorio marcado por desplazamientos y explosivos
La situación humanitaria en el Catatumbo sigue deteriorándose. Las confrontaciones entre el ELN y las disidencias de las FARC han provocado el desplazamiento de cerca de 100.000 personas en los últimos 13 meses, de acuerdo con reportes comunitarios y organizaciones sociales.
Además, el pasado 31 de enero, dos hombres resultaron heridos por minas en la vereda Tres Aguas, en el municipio de El Tarra. Tras ese hecho, el Ejército Nacional realizó labores de estabilización del área y traslado de los afectados.
En lo que va del año, las autoridades militares han destruido 43 artefactos explosivos, evitando al menos 117 posibles afectaciones en zonas rurales de Tibú y El Tarra.
Defensores de derechos humanos han reiterado su llamado a los grupos armados para que cesen el uso de minas antipersona, advirtiendo que estas prácticas siguen poniendo en riesgo la vida de campesinos, comunidades indígenas y niños que solo buscan vivir y desplazarse con seguridad en su propio territorio.













