Nueva EPS deja a miles de personas con VIH sin acceso a tratamiento
Los usuarios siguen a la espera de saber dónde recibirán sus medicamentos.

Pacientes con VIH denuncian suspensión de servicios y medicación crítica
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La angustia y el temor se han convertido en una constante para los pacientes con VIH afiliados a la Nueva EPS, quienes denuncian abandono y falta de atención. Durante años, estas personas recibieron un seguimiento integral, pero hoy enfrentan cierres de servicios, retrasos en medicamentos y ausencia de citas médicas, sin recibir respuestas claras sobre su continuidad en el sistema de salud.
Por miedo al estigma, los pacientes solicitaron anonimato, pero decidieron hacer pública su situación para exigir soluciones.
“Nos sentimos engañados. Nos dijeron que todo estaba resuelto, pero no es cierto. No hay contratos, autorizaciones ni medicamentos”, relató uno de los afectados, con más de dos décadas en un programa especializado de atención para VIH.
Del acompañamiento integral al abandono
Durante años, estos pacientes contaron con un modelo de atención completo: medicina general, especialidades, exámenes, atención psicológica, entrega de antirretrovirales e incluso preservativos. Hoy, esta estructura colapsó.
“No hay citas, ni atención por cardiología, endocrinología, odontología o medicina familiar. No hay nada”, aseguró otro paciente.
La situación es más crítica para quienes conviven con enfermedades de base como diabetes, hipertensión, insuficiencia renal u osteoporosis, que también han visto suspendidos sus tratamientos.
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Medicamentos suspendidos: un riesgo vital
El principal temor es la falta de antirretrovirales, esenciales para controlar el virus. Sin ellos, la carga viral aumenta, las defensas bajan y aparecen infecciones potencialmente mortales.
“Para nosotros la vida son los antirretrovirales. Sin ellos, ¿qué vamos a hacer? La carga viral sube y llegan las enfermedades oportunistas”, relató un paciente de 57 años que ha tenido que racionar sus medicamentos con ayuda de amigos.
Varios afectados señalaron que, al reclamar sus tratamientos, les informaron que los medicamentos se habían perdido y deben esperar nuevas órdenes, mientras su salud se deteriora.
El impacto emocional y psicológico
La crisis también afecta la salud mental de los pacientes y sus familias. “Tengo miedo, mucha angustia. Esto impacta mi calidad de vida y la de mis seres queridos”, expresó un paciente.
Otro contó cómo contrajo el virus tras un atraco, siendo herido con un arma blanca: “El médico me explicó que el cuchillo estaba contaminado. Hasta entonces, llevaba controles periódicos y resultados negativos”.
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VIH: enfermedad controlable con tratamiento
Los pacientes enfatizan que el VIH es una enfermedad crónica controlable siempre que exista acceso a medicación continua. Muchos llevan 25 o 30 años conviviendo con el virus, trabajando y llevando una vida normal gracias al tratamiento.
“Hoy soy indetectable, pero si dejo los medicamentos, todo puede desmoronarse. Una simple gripa podría convertirse en neumonía”, alertó un paciente.
Riesgo para la salud pública y llamado urgente
Más allá del drama individual, los pacientes advierten un riesgo sanitario. Sin control del tratamiento, una persona con VIH puede volver a ser transmisora, afectando los avances en la epidemia. Por eso hicieron un llamado urgente al Gobierno y a las entidades de control.
“Si no nos escuchan, saldremos a las calles, haremos plantones. Sin medicamentos, no hay vida”, concluyó uno de los afectados.
El informe más reciente de la Cuenta de Alto Costo indica que, en 2025, se registraron 203.247 casos prevalentes de VIH, incluyendo 8.235 registros recuperados de periodos anteriores. Entre febrero de 2024 y enero de 2025, los casos aumentaron un 8,18 %.
La edad promedio de los pacientes se ubica entre 40 y 48 años, con concentración significativa entre los 30 y 34 años. Las regiones con mayor número de casos son la Central (28,74 %), Bogotá (22,41 %) y Caribe (19,80 %). La población masculina sigue siendo predominante en la mayoría de las regiones.
Cierres de servicios y falta de atención en Bogotá
La atención para personas con VIH atraviesa una de sus peores crisis por fallas en la Nueva EPS, que han provocado cierres de programas, retrasos en antirretrovirales y miles de pacientes sin atención. Según Néstor Álvarez, vocero de pacientes de Alto Costo, durante 2025 se registró una interrupción sistemática en la entrega de medicamentos, con mayor gravedad en la Nueva EPS.
Entre octubre y diciembre de 2025 se presentaron cerca de 5.900 quejas por falta de entrega de medicamentos. Esto se atribuye principalmente a la falta de pagos de la EPS a las IPS, pese a que los antirretrovirales están incluidos en la UPC.
En Bogotá, los cierres de programas en Méderi y Barrios Unidos dejaron sin atención a miles de pacientes. En ciudades como Ibagué, entre 400 y 500 personas también resultaron afectadas. En total, nueve IPS enfrentan problemas financieros y operativos críticos, mientras los pacientes esperan soluciones que no llegan.













